Hace par de días, 89
ciudadanos venezolanos fueron repatriados desde la capital peruana de Lima en
marco de la llamada operación Vuelve a la Patria auspiciada por el régimen
chavista. El acontecer fue transmitido y cubierto por la planta televisiva
Telesur, plataforma cuya función ha sido legitimar a la dictadura en el
continente americano y prestar sus espacios para fines propagandísticos,
atentando contra la rigurosa objetividad, veracidad y profesionalismo a la que
debe ser sometida cualquier labor relacionada con la difusión de información
dirigida a las masas. Al ver los rostros de mis compatriotas sentí dolor y pena
ajena. Mas de la segunda que de la primera cabe destacar. Al abordar el avión
de la línea aérea del estado, Conviasa, los paisanos relataban sus testimonios
y experiencias sobre su estadía en el país inca. Me cuesta asimilar lo dicho
por mis paisanos. Pintan un escenario igual o peor que al de la realidad de la
cual huyeron en un principio. Hablan de explotación laboral, sueldos injustos,
falta de legislación en pro del trabajador y de la acentuada xenofobia a la han
sido expuestos. No digo que todo sean mentiras, pero poco se acerca a verdades.
Según el diario El Comercio de Lima, hasta la semana pasada la cifra de migrantes venezolanos arribo a los 400.200. Hoy esa cifra llega a los 414.11 según el superintendente de migraciones del Perú Eduardo Sevilla. Por cierto, el Perú es el segundo país solo detrás de Colombia en número de recepción de refugiados venezolanos, y siguen llegando por aire, mar y sorprendentemente, por tierra. Por algo será. Algunas personas argumentan que el termino y la connotación de” refugiado” no es apropiado. A lo largo de los años hemos cometido el mismo error de no llamar a las cosas por su nombre. Intentemos no tropezar con la misma piedra.
La transmisión de Telesur es simplemente una táctica propagandista extraída del libreto de las dictaduras de hoy y de antaño, lo indignante del asunto es el cinismo con la que el régimen manipula el hambre y la desesperación de los venezolanos. Ahora no solo en suelo patrio, si no más allá de nuestras fronteras. Pareciera que no hay escape a las garras del chavismo para algunos. Arriba hace unos dos párrafos hablaba que me producía pena ajena toda esta cuestión, les parecerá severa mi postura, pero les explico por qué. La devastación del chavismo no es solo visible en los anaqueles de los supermercados ni en la cifra de los muertos por escases de insumos médicos básicos, si no también en la conciencia y esencia del venezolano. Esto nos hace recordar que la recuperación del pensamiento critico de toda la sociedad será una de las montañas mas altas, si no la mas alta que deberemos escalar en la futura recuperación del país.
Ojo y no lo digo yo, tomo como propias las palabras del Libertador: “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”. Hago paréntesis acá. Invito al lector a que se tome al menos un minuto para reflexionar sobre el mensaje de esta cita.
Veamos este hecho por lo que
es, un simple show mediático con miras a hacer pensar dos veces al padre de
familia antes de agarrar los corotos y la prole y tomar rumbo a distintas
latitudes. No obstante compañeros, este bochornoso hecho disfrazado de jubilo
trae a la luz el tópico que esta en la lengua de toda la América. La crisis
migratoria.
En la historia reciente, no hay recopilación ni antecedente a este fenómeno de movimiento masivo de masas de una punta a otra de la América. A pesar que no nos alcanza los dedos de la mano para contar las sombras despóticas de la las dictaduras que han plagado nuestra geografía continental, es difícil encontrar algún cuatro tan tétrico como lo es el paso del puente Simón Bolívar, sendero elevado y de concreto que conduce a la hermana república colombiana.
América, desde Alaska hasta la Patagonia no está en lo absoluto acostumbrada a ver los toldos blancos de la Agencia para Refugiados de las Naciones Unidas. Especialmente para aquellos que somos oriundos del Rio Grande pa¨bajo. Exceptuando el norte, el sur no cuenta con la infraestructura ni experiencia para manejar una catástrofe como la que estamos presenciado, los acontecimientos en Pacaraima son prueba de ello.
El meollo del asunto es que la cuestión venezolana para nuestros vecinos se ha vuelto desde cualquier lupa con que se vea, difícil. Por resumirlo en el adjetivo mas simple en el vocablo castellano. Elemento que une a todos los hispanohablantes del continente, al igual que una vasta historia común, repleta de sangre, sudor y gloria, del mismo modo que nos une la cercanía terrestre con nuestros vecinos luso americanos del Brasil.
Los caminantes venezolanos, de algún modo u otro, están poniendo a prueba a un continente que durante décadas se ha visto en muchas ocasiones a punto de dar el paso al desarrollo, pero interrumpido muchas veces mas por mezquindades, falsos profetas y doctrinas virulentas.
No hay mal que por bien no venga. La madre Historia nos enseña como una maestra que nos da reglazos cuando nos portamos mal, pero al final y al cabo nos enseña. Agradecemos a la América y al mundo por abrirnos las puertas, hay muchas tareas pendientes en la vecindad americana, entre ellas esta abrir el canal humanitario sin más titubeo, pedir mayor asistencia a los organismos internacionales competentes y para usted de contar.
Una vez más, los venezolanos, de la mano por supuesto de nuestros hermanos de Nicaragua escribimos historia en la América. Con la esperanza que ningún otro pueblo del Nuevo Mundo tenga que escribirla con la tinta que ahora utilizamos. Sangre y lagrimas.
Jorge Opalinski, dirigente del Movimiento Social 13 de Marzo en la diáspora.
Según el diario El Comercio de Lima, hasta la semana pasada la cifra de migrantes venezolanos arribo a los 400.200. Hoy esa cifra llega a los 414.11 según el superintendente de migraciones del Perú Eduardo Sevilla. Por cierto, el Perú es el segundo país solo detrás de Colombia en número de recepción de refugiados venezolanos, y siguen llegando por aire, mar y sorprendentemente, por tierra. Por algo será. Algunas personas argumentan que el termino y la connotación de” refugiado” no es apropiado. A lo largo de los años hemos cometido el mismo error de no llamar a las cosas por su nombre. Intentemos no tropezar con la misma piedra.
La transmisión de Telesur es simplemente una táctica propagandista extraída del libreto de las dictaduras de hoy y de antaño, lo indignante del asunto es el cinismo con la que el régimen manipula el hambre y la desesperación de los venezolanos. Ahora no solo en suelo patrio, si no más allá de nuestras fronteras. Pareciera que no hay escape a las garras del chavismo para algunos. Arriba hace unos dos párrafos hablaba que me producía pena ajena toda esta cuestión, les parecerá severa mi postura, pero les explico por qué. La devastación del chavismo no es solo visible en los anaqueles de los supermercados ni en la cifra de los muertos por escases de insumos médicos básicos, si no también en la conciencia y esencia del venezolano. Esto nos hace recordar que la recuperación del pensamiento critico de toda la sociedad será una de las montañas mas altas, si no la mas alta que deberemos escalar en la futura recuperación del país.
Ojo y no lo digo yo, tomo como propias las palabras del Libertador: “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”. Hago paréntesis acá. Invito al lector a que se tome al menos un minuto para reflexionar sobre el mensaje de esta cita.
En la historia reciente, no hay recopilación ni antecedente a este fenómeno de movimiento masivo de masas de una punta a otra de la América. A pesar que no nos alcanza los dedos de la mano para contar las sombras despóticas de la las dictaduras que han plagado nuestra geografía continental, es difícil encontrar algún cuatro tan tétrico como lo es el paso del puente Simón Bolívar, sendero elevado y de concreto que conduce a la hermana república colombiana.
América, desde Alaska hasta la Patagonia no está en lo absoluto acostumbrada a ver los toldos blancos de la Agencia para Refugiados de las Naciones Unidas. Especialmente para aquellos que somos oriundos del Rio Grande pa¨bajo. Exceptuando el norte, el sur no cuenta con la infraestructura ni experiencia para manejar una catástrofe como la que estamos presenciado, los acontecimientos en Pacaraima son prueba de ello.
El meollo del asunto es que la cuestión venezolana para nuestros vecinos se ha vuelto desde cualquier lupa con que se vea, difícil. Por resumirlo en el adjetivo mas simple en el vocablo castellano. Elemento que une a todos los hispanohablantes del continente, al igual que una vasta historia común, repleta de sangre, sudor y gloria, del mismo modo que nos une la cercanía terrestre con nuestros vecinos luso americanos del Brasil.
Los caminantes venezolanos, de algún modo u otro, están poniendo a prueba a un continente que durante décadas se ha visto en muchas ocasiones a punto de dar el paso al desarrollo, pero interrumpido muchas veces mas por mezquindades, falsos profetas y doctrinas virulentas.
No hay mal que por bien no venga. La madre Historia nos enseña como una maestra que nos da reglazos cuando nos portamos mal, pero al final y al cabo nos enseña. Agradecemos a la América y al mundo por abrirnos las puertas, hay muchas tareas pendientes en la vecindad americana, entre ellas esta abrir el canal humanitario sin más titubeo, pedir mayor asistencia a los organismos internacionales competentes y para usted de contar.
Una vez más, los venezolanos, de la mano por supuesto de nuestros hermanos de Nicaragua escribimos historia en la América. Con la esperanza que ningún otro pueblo del Nuevo Mundo tenga que escribirla con la tinta que ahora utilizamos. Sangre y lagrimas.
Jorge Opalinski, dirigente del Movimiento Social 13 de Marzo en la diáspora.

Comentarios
Publicar un comentario