En las últimas semanas el escenario político nacional ha presenciado un fogoso debate sobre las medidas económicas adoptadas por Maduro el 20 de Agosto. Transcurrido ya un poco más de 1 mes de aquellos anuncios el caos económico reina en Venezuela por esas medidas inducidas que la mayoría de la población no comprende, cómo lo es el nefasto aumento de salario mínimo a 1800 Bs.S lo cual ha producido una vorágine de aumento de precios (todos pre-acordados por la dictadura) que vuelven al vapuleado bolsillo venezolano, sal y agua.
Dentro de todo este conjunto de medidas impuestas por el régimen, se cierne el uso del llamado "Carnet de la Patria" como supuesto dispositivo de beneficios sociales y subsidios directos a la población, que los jerarcas del régimen han definido como una panacea contra los males de la "guerra económica". Pero en fin, sin caer en el discurso balurdo de la dictadura, podemos ver que con gran insistencia han intentado imponer la carnetización a los distintos sectores económicos, como el censo al sector transporte, luego el censo de la nómina de la empresa privada y como último intento, la imposición del infame carnet a los jubilados y pensionados que, con hidalguía se han opuesto mediante el reclamo social y la protesta a ese instrumento.
A pesar de que sobre esto no se debate; la estrategia de la dictadura ya está planteada, la vemos y la sufrimos, nos quieren ver desesperanzados, arrastrados, rendidos e inmóviles ante su aplanadora hegemónica; imponen un nuevo estilo de apartheid político mediante el "Carnet de la Patria" donde todo aquel que no lo posea deja de tener su condición de ser humano, sus derechos civiles y sociales como venezolano, sus derechos políticos como ciudadano, pasa a ser considerado como el desecho del sistema chavista, aquellos que por nuestra manera de pensar no tenemos los derechos que nos corresponden al ser nacidos en Venezuela. Ese es el escenario que parece plantearse a futuro cercano, lo que es parte de la dominación y control social de la Dictadura. No hay otro.
Ante el sistema excluyente y semi-esclavista, nuestra dirigencia opositora se concentra en debatir si es necesario sacarse el carnet o no. Buscándole la manera de combatir el uso del mismo como requisito para el ejercicio de derechos fundamentales dentro del territorio nacional, inclusive, y aunque una mamarrachada así no se cree, desde un sector se ha propuesto que todos los ciudadanos nos saquemos el carnet para que ya no sea un instrumento de exclusión. Acción que es contraria a todo tipo de lógica y que no ve el problema real, que no es el infame carnet sino la permanencia de la dictadura en el poder.
Es mi parecer, que frente a esta realidad determinante, la dirigencia opositora le ha faltado a su primordial papel, que es el de conducir a su militancia y al pueblo venezolano en lo que es la lucha por la emancipación del yugo chavista. Posterior al 2017 y a la Rebelión Popular de Abril-Agosto, desde la imposición mediante la violencia militar de la ANC, la dictadura le ha marcado la agenda en la escena política de la Nación. Entendiendo todos los sucesos, la dificultad que representa hacer política en Venezuela, la represión sistemática de la dictadura, considero lógico que haya habido un repliegue de las fuerzas democráticas para evitar más bajas, por prisión o por viles asesinatos, hasta agarrar fuerza de nuevo.
Sin embargo, por como corren los tiempos se hace urgente que se pase nuevamente a la ofensiva contra la dictadura, establecer una estrategia conjunta de los factores que buscan la salida del régimen lo antes posible y partir de ahí tomando en cuenta que el caos económico, el descontento popular por las medidas hambreadoras, la eliminación de los convenios colectivos y tablas salariales a sindicatos nacionales, empleados públicos, gremios y sindicatos educativos, incluido el magisterio, dan pie para formar nuevamente ese tejido social cohesionado, un estilo de unidad ciudadana, de frente amplio nacional de trabajadores, enfermeras, médicos, profesores, estudiantes, obreros y transportistas que vayan de frente, entendiendo que la única manera de superar la crisis es salir de Maduro, al centro de poder en un gran movimiento contra-hegemónico y popular que alcance ser opción de gobierno y expulsar así al oprobio comunista de nuestra amada Venezuela.
Leonardo González.
Dirigente Estudiantil del Movimiento 13 de Marzo.
En la diáspora.

Comentarios
Publicar un comentario